ECUADOR URGE A ACTIVAR OCHO CENTRALES ELÉCTRICAS PARA 2026 Y EVITAR CRISIS ENERGÉTICA
- By MarceloToapanta
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Ecuador enfrenta un desafío crucial para su sector eléctrico: la puesta en marcha de ocho nuevas plantas de generación eléctrica antes de marzo de 2026. Según el Plan Operativo del Sistema Nacional Interconectado de Cenace, estas nuevas instalaciones son esenciales para garantizar un suministro confiable de electricidad y superar la actual crisis energética.
Entre las plantas que deben entrar en operación, se encuentran centrales hidroeléctricas, termoeléctricas, solares y eólicas, que en conjunto añadirán 1.802 megavatios al sistema eléctrico nacional. De estos, 969,32 megavatios provendrán de plantas termoeléctricas, mientras que 833 megavatios serán aportados por hidroeléctricas, fotovoltaicas y eólicas.
Para 2024, tres plantas deben entrar en funcionamiento: la tercera unidad termoeléctrica de Termogas Machala con 77 megavatios, la hidroeléctrica Alluriquín con 205,4 megavatios, y la termoeléctrica Energyquil con 192 megavatios. Sin embargo, la planta Energyquil, que debía aportar 96,16 megavatios desde abril de 2024, aún no está operativa debido a retrasos y problemas contractuales.
El complejo hidroeléctrico Toachi Pilatón, compuesto por tres plantas, también enfrenta problemas. La planta Alluriquín, la mayor del complejo con 204 megavatios, no estará operativa hasta el primer trimestre de 2025 debido a disputas contractuales entre Celec y la empresa rusa Tyazhmash. A pesar de un reciente preacuerdo, las obras aún están en riesgo de nuevos retrasos.
Los proyectos solar El Aromo y eólico Villonaco III, adjudicados en 2020, también han sufrido demoras. Aunque los contratos se firmaron en 2023, las obras no han comenzado debido a desacuerdos sobre garantías de pago de energía. El Aromo, a cargo de la empresa española Solarpackteam, añadirá 200 megavatios, mientras que Villonaco III, manejado por el consorcio español Cobra Zero-E, generará 110 megavatios.
El Ministro de Energía, Roberto Luque, ha enfatizado la necesidad de resolver estos conflictos y cumplir con los plazos para evitar una mayor profundización de la crisis eléctrica. Los retrasos actuales no solo amenazan con cortes de luz, sino que también podrían afectar negativamente a la economía y la calidad de vida en el país.