Desde febrero hasta abril de 2025, se esperan lluvias en la región del Austro de Ecuador, lo que contribuirá a mantener los niveles de agua necesarios para la generación hidroeléctrica, según informes de la Empresa Pública de Telecomunicaciones, Agua Potable, Saneamiento y Gestión Ambiental (Etapa). Esta situación es fundamental para evitar cortes de luz en los próximos meses.
Sin embargo, las proyecciones cambian a partir de mayo, cuando se espera una disminución en la humedad, dando paso a una sequía que comenzaría en junio, más temprano que en años anteriores. Este cambio anticipado en el patrón climático podría extenderse y afectar significativamente el suministro eléctrico, ya que influirá en la capacidad del embalse de Mazar, crucial para la red eléctrica nacional.
Rigoberto Guerrero, del Departamento de Investigación y Monitoreo de Etapa, advierte sobre el adelanto de la ventana de sequía en comparación con años previos, lo que podría resultar en períodos más prolongados de escasez de lluvias. Esta tendencia preocupa a las autoridades, pues una sequía prolongada podría forzar a Ecuador a depender más de la importación de energía, como ocurrió en 2024.
El adecuado manejo del embalse de Mazar es vital, ya que su capacidad máxima es un limitante que requiere liberar agua para evitar desbordamientos, que a la vez podría ser utilizada para la generación de energía. La situación destaca la importancia de una planificación y gestión cuidadosas del recurso hídrico y energético ante los desafíos climáticos que enfrenta el país.